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El suelo y la cosecha también importan

Sensores que permiten sacar cientos de muestras por hectárea sobre cómo es el estado del terreno, y mapas de cosechas que permiten al agricultor cuánto se ha cosechado en cada sector del campo, están haciendo que estas labores sean mucho más precisas de lo que se hacía antaño.

Conocer qué ocurre en el suelo de una finca también es trascendental para conseguir los mejores rendimientos productivos. Incluso hoy sigue siendo habitual tomar una o dos muestras por hectárea, que son llevadas a un laboratorio que las analiza y, con esos datos en la mano, el agricultor puede tomar una decisión. Sin embargo, en la UdL trabajan con una herramienta que es capaz de tomar unas 500 muestras de suelo por hectárea. “Es menos costoso y le da al agricultor mucha más resolución espacial. Así, éste puede saber con más exactitud cuál es la variabilidad que hay en el campo”, precisa Alex Escolà, profesor e investigador del Grupo de Investigación en AgróTICa y Agricultura de Precisión, del Departamento de Ingeniería Agroforestal, de la UdL-Agrotecnio Center.

– ¿El agricultor es consciente de que la agricultura de precisión le puede ayudar a hacer un mejor manejo?
– Cada vez más a los agricultores les va sonando esto de la agricultura de precisión. Hoy existe mucha más información que hace diez o veinte años atrás. Los agricultores saben que hay herramientas que pueden ayudarle, pero claro, es diferente sentirlo que aplicarlo en el campo. Entonces, es muy importante que haya agricultores a quienes se les pueda ir acompañando y hacer con ellos aplicaciones, y que estas aplicaciones y demostraciones sean positivas. Y así él las podrá encontrar interesante para su cultivo, cualquiera que este sea.

– Hoy, aún más en agricultura extensiva, hay máquinas como la que han desarrollado ustedes, que mide la conductividad eléctrica, del pH, materia orgánica y las malas hierbas; pero, ¿son conocidas por los agricultores?
– Algunas sí, pero otras no. Y cuando lo escuchan dicen que podría ser interesante. Hay algunos agricultores de cultivos extensivos que tienen la inquietud de ensayar con la maquinaria. Qué fue lo primero que hicimos, pasarla para ver si el terreno era uniforme o no. Si los rendimientos productivos no son uniformes, podemos saber por qué, si es por una cuestión del suelo o bien por algún manejo. Aquí en España, cuando se cosecha, por ejemplo, el maíz o cebada, los agricultores contratan a una empresa que hace la recolección con grandes máquinas, y en muchas de ellas se puede hacer un mapa de cosecha, gracias a un equipo de GPS y a un monitor y sensores que van en la cosechadora. Así, se puede saber cuántos kilos de grano se han cosechado en cada coordenada de GPS. Eso se hace y el agricultor puede saber si los kilos de grano son iguales en todo el campo o si es que hay zonas de este que producen de diferente forma.

– ¿Esos mapas están a disposición de los agricultores?
– Sí, los mapas de producción son comerciales. Aquí lo hacen empresas de servicios. Yo pensaba que era un tema que estaba más extendido, pero como los agricultores no lo demandan, las empresas no ofrecen este servicio. Pero se puede encargar. La empresa entrega un mapa que es fácil de interpretar para el agricultor. No sé si un mapa de la conductividad eléctrica del suelo sea de fácil comprensión para ellos. Sin embargo, un mapa de los kilos de maíz o cebada que produce su campo, eso sí que lo entiende perfectamente. Y le interesa. Si él ve que hay una zona de su campo que produce el doble que otra, ¿por qué pasa eso? Y ahí es donde pueden entrar en juego otras herramientas de precisión.

– ¿Qué se puede hacer?
– Por ejemplo, podría fertilizar mejor. Pero si el suelo es poco profundo, el agricultor poca cosa puede hacer. Si es un tema de riego, hoy con los pivotes se puede hacer un riego más específico. El mapa de cosecha da información del cultivo, de si ha habido incidencia de plagas, de cómo han sido las precipitaciones, de si el suelo es variable o no; pero el agricultor no sabe si el suelo es la única explicación de ello. Entonces, nos podemos preguntar, ¿la variabilidad de la cosecha es la misma que la del suelo? Pero claro, no es solo la variabilidad del suelo, sino que puede haber otros parámetros implicados. Cuando se tiene un mapa de cosecha y un mapa del suelo, se tiene una variabilidad y sabemos qué variabilidad es la que aporta el suelo. El agricultor puede decidir hacer alguna actuación en el suelo para así mejorar el mapa de cosecha o si se ha comprobado que el suelo es un factor limitante, el agricultor deberá trabajar con diferentes soluciones de manejo más eficientes.

– ¿Los mapas de cosechas también se pueden hacer en frutales?
– Cuando la recolección es manual, hay grupos de investigación que están intentando referenciar por GPS cada bin de fruta e intentar hacer una estimación si la producción es uniforme o no. Si se utilizan plataformas para facilitar la recolección, se pueden colocar sensores en las plataformas, por ejemplo, una célula de carga para saber en cuántos kilos se van incrementando. Aún no hay un sistema comercial de eso y estaría bien que lo hubiese porque sería una manera rápida de convencer a los agricultores.