arrow-rightback-btn clock close document down flex-next flex-prev fullscreen icon-facebook icon-twitter linkedin location membership person search slide-next slide-prev video

‘Go Big Data Vino’, el proyecto que espera transformar la industriadel vino en España

La viticultura de precisión ha llegado para quedarse. Por lo menos eso lo piensan en la región española de La Rioja, una de las principales zonas productoras de vino del mundo. Allí, dos asociaciones de productores en conjunto con Bodegas Florentino Martínez, la Universidad de La Rioja y la empresa tecnológica BYNSE, forman parte del Grupo Operativo para la Sensorización y Big Data Eficiente y Viable Para Explotaciones Vitícolas (también llamado ‘Go Big Data Vino’), que tiene el objetivo de desarrollar un sistema viable económicamente que sea capaz de integrar diferentes tecnologías de sensorización y Big Data para facilitar la toma de decisiones al productor vitícola y a la viticultura de precisión.

Asismismo, el grupo pretende implantar las tecnologías digitales de sensorización y Big Data en las explotaciones vitícolas profesionales, que por su tamaño no encuentran viabilidad económica a una inversión individual de este tipo. Para ello se contempla la colaboración entre los distintos viñedos que componen un área determinada y el aprovechamiento de tecnologías de sensorización ya disponibles, que actualmente no se están utilizando.

Tradicionalmente la toma de decisiones en la gestión de las explotaciones vitícolas se basa en la inspección visual de los viñedos. Es necesario mejorar la toma decisiones y hacer que ésta se base en datos y en información objetiva. Este proyecto supone un gran avance en esta línea, ya que implica no sólo la utilización de sensores y otras tecnologías existentes para la monitorización del viñedo, sino también al uso de algoritmos y protocolos de tratamiento de datos capaces de analizar la composición de la uva de forma rápida, precisa y eficiente.

Otro aspecto fundamental es la necesidad de avanzar en la digitalización de las explotaciones agrarias, lo que supone la creación de un nuevo entorno de trabajo que ofrece enormes oportunidades de incremento productivo, mejora de la calidad y ahorro de costes en los próximos años. Además de los beneficios productivos para la explotación que conllevan estas tecnologías, se estiman importantes beneficios para el conjunto de la sociedad, como son la mitigación del cambio climático, la seguridad alimentaria, el incremento de la sostenibilidad y una menor huella ambiental, como consecuencia de la reducción del uso de fitosanitarios, fertilizantes, energía y agua de riego.