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Insumos biológicos a base de Quillay

Con motivo del lanzamiento de Pholus, un nuevo fertilizante y bioestimulante natural basado en extracto de quillay, Jorge Nitsche, gerente regional de Basf de Scouting & Partnership, analiza las proyecciones de los bioinsumos en el mundo empresarial agrícola. Entre las probables tendencias: la diversidad de la oferta aumentará, se verá una integración de lo químico y lo biológico en productos unitarios, la inversión de las grandes compañías continuará creciendo y se seguirá viendo una alianza o compra de emprendimientos innovadores locales exitosos para llevarlos a nivel mundial. Así está ocurriendo con nuestra Quillaja saponaria.

El lanzamiento de Pholus, fertilizante y bioestimulante natural basado en extractos de quillay, el que puede aplicarse foliarmente, es la continuación de una línea de desarrollo de productos biológicos que comenzó hace más de una década, con el lanzamiento del nematicida/acaricida natural QL Agri, también fabricado a partir del quillay.

En lo que la compañía denomina una estrategia de co-creación, adquirió la empresa Becker Underwood a fines de 2012 por más de 1.000 millones de dólares, acción que demostró el interés de Basf más allá de la química tradicional. Al igual que otras multinacionales vinculadas al sector agrícola, está apostando fuertemente por el desarrollo de productos biológicos y naturales. Con esta adquisición, más otros acuerdos regionales con empresas fabricantes de biológicos, como LST de Colombia, la empresa de origen alemán se incorporó de lleno en esta área del negocio fitosanitario.

El caso de Pholus, resulta de particular interés en Chile, pues corresponde al tercer producto de una línea de desarrollo originada en el país y que ya se ha convertido en un programa mundial.

NOTABLES EFECTOS COLATERALES EN LA FISIOLOGÍA DE LAS PLANTAS

A partir de investigaciones de la Pontificia Universidad Católica sobre extractos de quillay en la década de los 90, el primero fue QL Agri, de acción nematicida, lanzado en nuestro territorio en 2002 y que hoy se vende en países de América, Europa y Asia. Lo siguió el adyuvante Elenquo (solo para exportación) y hoy Pholus, todos derivados de la misma especie vegetal.

El éxito alcanzado llevó a BASF a establecer su propia planta en Chile para producción de extractos de quillay en Concón en 2013, dentro de las instalaciones de la compañía en dicha localidad.

–Bajo el paraguas de la marca AgCelence –cuenta Jorge Nitsche– se lleva un programa de desarrollo de productos que, además de un objetivo específico, entregan beneficios colaterales por sus efectos fisiológicos. El primer ejemplo fue pyraclostrobin (marca química F500®), que además de ser un excelente fungicida logra disminuir el daño de heladas y favorece el crecimiento y la calidad de los cultivos aplicados. Los productos basados en quillay comparten esa multifuncionalidad: QL Agri posee propiedades nematicidas, acaricidas y promueve el desarrollo de raíces y la producción; Pholus junto a su contenido de nutrientes (nitrógeno, potasio, boro y sustancias naturales) tiene la función principal de estimular la planta a nivel radical, foliar y reproductivo, pero adicionalmente baja el pH de la solución en que se aplica y por lo tanto aumenta la eficiencia de las mezclas que haga el agricultor. El extracto de quillay contiene el citoplasma de las células de este árbol. En su interior hay una enorme cantidad de sustancias naturales de todo tipo que producen efectos incluso superiores a otros productos naturales como los extractos de algas.

HOY EL QUILLAY ES EL ÁRBOL NATIVO MÁS PLANTADO EN CHILE

A diferencia de lo habitual, la creación y el liderazgo de estos productos basados en Quillaja saponaria se encuentra en nuestro país. Sin embargo, recalca Nitsche, como en todos los productos de su compañía, la investigación se complementa a nivel global y hay estudios acabados también en Alemania, Brasil y otros países.

–¿Cómo obtienen la cantidad de quillay necesaria?

–Lo primero que se evaluó fue la factibilidad de hacer una producción sustentable sin afectar los bosques y el ambiente natural en Chile, de donde la planta es nativa. Se hizo un plan con la participación de CONAF. La materia prima que compramos tiene que venir de áreas con planes de manejo aprobados por ese servicio y supervisados por un ingeniero forestal contratado por nosotros. Se sabe exactamente de dónde proviene todo lo que se compra, cómo se produjo y se cosechó. Los planes de manejo se basan en hacer mejoramiento de los bosques y promover su plantación y desarrollo, y de esta manera ayudar a recuperar una enorme cantidad de hectáreas de cerros que están degradadas y erosionadas y darles un valor productivo.

Aunque el nuestro es el único país productor de quillay, señala el ejecutivo, eso no pone en juego la disponibilidad del insumo:

–Necesitamos una proporción muy mínima de los bosques nativos que hay en Chile. De todas maneras existe un proyecto de plantaciones y fomento para que la materia prima no sea un problema. Hoy el quillay es lejos la especie nativa que más se planta, y constituye una importante alternativa de reforestación.

INSUMOS BIOLÓGICOS: VOLUMEN TODAVÍA RELATIVAMENTE PEQUEÑO, PERO EL FUTURO JUEGA A SU FAVOR

–¿Qué representan los extractos de quillay en ventas para Basf?

–Para una empresa global como nosotros, los extractos de quillay son una parte pequeña dentro de todas las ventas de productos. Pero son un inicio muy claro de una estrategia de desarrollo donde la compañía quiere crecer fuertemente, que son los productos naturales y biológicos. Por eso esta planta en Chile es la primera de extractos naturales que tenemos a nivel mundial y es un orgullo para Basf.

–¿Cómo proyectan que evolucionará su producción?

–La planta partió en 2013. Esperamos llegar a plena capacidad el 2017. Hasta ahora los planes van muy bien. Hay mucho interés de los mercados.

–¿A qué especies se orientan estos productos?

–El principal foco actualmente son frutales y hortalizas. Pero no descartamos el desarrollo para algunos cultivos extensivos: soya, maíz, cereales… En el futuro lo más seguro es que ampliemos los usos a sectores incluso fuera de la agricultura, como alimentación humana y alimentación animal. Queremos que esta industria sea una etiqueta de Chile, ya que está basada en un árbol endémico. Por otra parte los mercados requieren este tipo de soluciones naturales que complementen los programas de fitosanitarios, para reducir los residuos químicos en los alimentos y cumplir las demandas de los importadores. Por eso QL Agri y Elenquo ya están en mercados latinoamericanos y del mundo y pensamos lanzar otros productos biológicos y naturales en los próximos años.

EL MAYOR CRECIMIENTO ESTÁ EN LA INTEGRACIÓN DEL MANEJO QUÍMICO Y BIOLÓGICO

En el próximo lustro se verá una intensificación de la oferta de productos naturales sobre la base de extractos, y biológicos a partir de organismos como bacterias y hongos con funciones fitosanitarias, señala Nitsche, en respuesta a los requerimientos actuales de disminución de residuos y sustentabilidad de los sistemas productivos, sobre todo entre los exportadores. El ritmo será más rápido en frutales y hortalizas, considera, ya que en cultivos extensivos se prefiere hacer pocas aplicaciones de alta eficiencia y con residualidad para el control. Los productos naturales por lo general necesitan formas de uso un poco más complejas.

–Incluso vamos a ver una cantidad de soluciones novedosas –comenta–, como mezclas de productos biológicos con químicos. Ya hay algunos y va a haber más. Creo que la mayor eficiencia siempre va a estar dada por una complementación entre los productos químicos y los biológicos o naturales. Programas de producción con el uso únicamente de químicos o únicamente biológicos tienen ventajas y desventajas, pero al complementarlos se potencian las ventajas y se generan sinergismos con grandes beneficios para el productor, el ambiente y el consumidor. Por esta razón el manejo integrado crece más fuerte que los sistemas tradicionales o los orgánicos.

–En la industria existe una tendencia a la compra de compañías biológicas para cubrir áreas nuevas, incorporándolas a su estructura mundial.

–Es una tendencia no solo del mercado de biológicos –aclara Nitsche–, se trata de estar atentos al desarrollo y la creatividad local, asociarse y fomentar esas buenas ideas o emprendimientos. Por supuesto es una oportunidad para cualquier empresa grande. Para nosotros el trabajo conjunto de investigación con institutos, universidades, empresas o investigadores particulares, es parte de nuestro día a día, en el concepto que llamamos “open innovation” o “co-creación”. Aun cuando tenemos una gran inversión en investigación propia, también existe mucha búsqueda. De hecho mi cargo se trata de eso: encontrar innovaciones en distintos países que puedan ser transformadas en emprendimientos exitosos.

Por ahora, agrega, la inversión de Basf en productos biológicos o naturales resulta muy superior a los ingresos que generan. Pero se trata de una estrategia global y confían en los números a largo plazo.

–Por ejemplo en la planta de producción en Concón se ha invertido del orden de tres millones de euros y todavía en Chile no vendemos esa cantidad en productos naturales. Se está invirtiendo para el futuro.