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Microorganismos ganan terreno en la agricultura moderna

El uso de microorganismos se está incrementando debido a que son útiles para el desarrollo de cultivos sanos y vigorosos. Asimismo, se ha descrito que son imprescindibles para mantener la fertilidad del suelo.

El uso de microorganismos no es algo nuevo. El hombre los viene usando desde hace miles de años para beneficio propio, en temas sanitarios y en la elaboración de alimentos. No es un misterio que en la agricultura moderna los microorganismos son imprescindibles para mantener la fertilidad del suelo, para desarrollar cultivos sanos y vigorosos. Sin embargo, esta no era una práctica muy común y hoy están ganando en importancia debido a los resultados positivos de su aplicación como alternativa al uso de otro tipo de fertilizantes.

“Cuando hablamos de microorganismos en general, nos estamos refiriendo a diversos grupos de organismos como son las bacterias, cianobacterias, microalgas, protozoos, levaduras y hongos filamentosos. También podríamos incluir a los virus, aunque no son considerados seres vivos por muchos investigadores, pero tienen determinadas aplicaciones en agricultura. De todos ellos, las bacterias, levaduras y hongos filamentosos son los más utilizados en agricultura, tanto para su aplicación como fertilizantes o como fitosanitarios”, explica Francisco Soriano, director técnico de la empresa española Biológicas Canarias.

Aunque el número de especies puede variar dependiendo de la fuente consultada, hay descritas unas 11.000 especies de bacterias y más de 100.000 de levaduras y hongos. No todas, pero muchas de ellas se pueden encontrar formuladas como cualquier otro fertilizante, ya sea como concentrado soluble, suspensión concentrada, polvo soluble, polvo mojable o microcápsulas.

“El hombre viene utilizando microorganismos (aunque sin saberlo), desde hace unos 8.000 años, cuando comenzó la elaboración de la cerveza, el vino, el vinagre y posteriormente el pan y diversos derivados lácteos. Hace 6.000 años los egipcios utilizaban cataplasmas con pan enmohecido para curar heridas, también sin saberlo, estaban aplicando en sus heridas antibióticos producidos por el moho” explica Soriano. Actualmente, se obtienen de los microorganismos una amplia gama de productos, que van desde bebidas, pan y encurtidos; hasta vitaminas o insulina.

“En agricultura, los microorganismos son de gran utilidad para el desarrollo de cultivos sanos y vigorosos. Son imprescindibles para mantener la fertilidad del suelo, de hecho, los que carecen de flora microbiana, son suelos pobres y desequilibrados, a los que es necesario mantener un aporte constante y desmesurado de fertilizantes de síntesis”, explica el especialista.

EFECTOS POSITIVOS

Aunque los microorganismos en sí no son fertilizantes en el sentido estricto de la palabra, son necesarios para una óptima fertilización. Sus efectos en el suelo y en el vegetal son múltiples y complementarios:

– Intervienen en el ciclo biológico de diversos nutrientes. Algunos tienen la propiedad de solubilizar fosfatos y otros elementos presentes en la fracción mineral del suelo; otros fijan el N2 atmosférico y ponen estos nutrientes a disposición de la planta.
– Algunas especies producen sideróforos (compuestos quelatantes del Fe), haciéndolo disponible para el vegetal.
– Descomponen los restos orgánicos del suelo, humifican la materia orgánica y liberan los nutrientes haciéndolos asimilables por la planta.
– Los microorganismos de la rizosfera, excretan diversos nutrientes que son utilizadas por la planta, actuando, así como bioestimulantes.
– Incrementan la eficacia fotosintética y contenido de clorofila.
– Degradan contaminantes del suelo de diversa naturaleza química.
– Los hongos micorrícicos, además de proporcionar fósforo a la planta, aumentan la captación de agua, haciéndolas más resistentes a la sequía…

USOS MÁS COMUNES

Hay que distinguir dos tipos según su uso: como fitosanitarios o como fertilizantes. Entre los primeros estarían, entre otros, Bacillus thuringiensis, o Paecilomyces lilacinus. En cuanto a los microorganismos utilizables como fertilizantes, existen multitud de trabajos sobre bacterias y hongos aplicables para la mejora de los cultivos y cada vez son más las publicaciones e investigaciones que se están haciendo sobre la ventaja de su uso, como alternativa a los insumos agrícolas utilizados hasta ahora.

Pero, ¿qué avances se están produciendo en estos productos? “Cada vez son más los centros de investigación y grandes compañías que dedican gran cantidad de recursos económicos y humanos a la búsqueda de nuevos productos basados en microorganismos. Llama mucho la atención que las grandes multinacionales del sector agrícola están focalizando su atención en este tipo de preparados”.