arrow-rightback-btn clock close document down flex-next flex-prev fullscreen icon-facebook icon-twitter linkedin location membership person search slide-next slide-prev video

Xilema, control Biológico 2.0

Xilema, filial de Anasac Chile, ofrece un servicio de monitoreo de plagas en terreno, georreferenciado y en tiempo real, que permite liberar controladores biológicos en forma eficiente, sólo en aquellos lugares que lo necesitan y en la cantidad requerida para solucionar los problemas de plagas que puedan tener los agricultores.

La idea no es nueva, pero no por ello deja de ser interesante. El control biológico existe en Chile hace más de un siglo, pero Xilema lo ha llevado a un nuevo umbral. Fundada en 1995, y producto de transferencias tecnológicas de INIA LA Cruz y de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, fue la primera empresa en el país que se dedicó a reproducir organismos benéficos para comercializarlos.

“El control biológico corresponde a la producción en un ambiente controlado y su posterior liberación en campo de agentes benéficos de control, que normalmente existen en el medioambiente, pero que nunca están en las cantidades suficientes o en los momentos adecuados como para mantener a las plagas bajo control”, comenta Osvaldo Farías, gerente general de Xilema.

En 2011 Anasac Chile S.A. adquirió un porcentaje mayoritario de las acciones de la empresa y al año siguiente tomó el control de la misma, en línea con valores tales como la innovación y con la misión de ofrecer soluciones integrales para el mundo agrícola y pecuario. Con esta compra, busca conformar una amplia paleta de productos para que los agricultores puedan realizar un Manejo Integrado de Plagas (MIP).

“El manejo integrado dice relación con estrategias que utilizan diferentes técnicas de control –biológicas, culturales, físicas y químicas-, que son complementarias entre sí y que tienen como prioridad evitar o reducir el daño que ocasionan una o más plagas en un determinado cultivo. En ese contexto, hoy estamos buscando entregarle al agricultor soluciones que incluyan el uso de agroquímicos que sean más inocuos para los enemigos naturales, para los aplicadores y el medioambiente, además del empleo de biopesticidas y la liberación de agentes de control biológico”, explica Osvaldo Farías.

MONITOREO DE PLAGAS

Los productores frutícolas nacionales estás sujetos a las exigencias de los mercados externos; una de ellas tiene que ver con la inocuidad de la fruta exportada, con el consecuente aumento de las restricciones para producirla. Estos requerimientos van en sintonía con los beneficios de implementar una agricultura sustentable: un manejo de plagas más eficiente a largo plazo, producciones más saludables y con menos productos químicos, reducción de riesgos para la salud de los trabajadores, descenso en la contaminación ambiental y una mayor aceptación y diferenciación en los lugares de destino.

Como una herramienta que ayuda a cumplir con estas exigencias, Anasac fomenta el uso de controladores biológicos y biopesticidas, en complemento con los productos químicos, con el fin de producir frutas más sanas.

Para emplearlos adecuadamente, Xilema ha desarrollado el sistema PMS (Pest Monitoring System), en el cual sus profesionales acuden a los predios para analizar los árboles y georreferenciarlos, determinándose aquellos puntos en los que se detectan plagas y enemigos naturales, identificando cuáles son, en qué parte de la planta se encuentran y con qué intensidad. Los expertos ingresan toda esa información en una aplicación que tienen en sus teléfonos y la suben a un software que le permite al agricultor, en un máximo de 48 horas, ingresar con un nombre de usuario y clave, para apreciar la realidad de su campo en un plano de Google Maps. En definitiva, con este servicio puede ver los diferentes sectores del campo y las plagas que lo afectan. “Esto nos permite liberar los insectos de manera focalizada, solamente en aquellos sectores donde hay más presencia de plaga. Asímismo, si el productor decide aplicar algún agroquímico puede también hacerlo de manera focalizada”, apunta Osvaldo Farías.

Dependiendo de las necesidades del cliente, Xilema acude al campo cada 15 días o una vez al mes y repite el proceso. Tras cada visita se emite un informe con un diagnóstico y su respectiva recomendación.

CONTROLADORES BIOLÓGICOS

Xilema nació en la Región de Valparaíso, orientando el control biológico hacia las producciones de palto que, al estar en laderas de cerro con pronunciadas pendientes, dificultan una correcta aplicación de agroquímicos para el control de plagas. “En aquellas condiciones en que el control químico es muy caro o dificultoso o en frutales en que la problemática de plagas no es tan grande, el control biológico tiene un espacio de aplicación. Obviamente, las producciones de fruta orgánica son también un mercado natural para el control biológico”, explica el gerente general de la empresa.

Fue por ello que los primeros controladores biológicos que produjo Xilema, se destinaron a combatir plagas del palto, tales como chanchitos blancos, arañitas, escamas y trips. Sobre esta base, hoy la empresa produce controladores orientados a éste y otros cultivos, incluidos los orgánicos, tales como viñedos, arándanos, manzanos y ciruelos. Entre los controladores destacan Acerophagus flavidulus, Sympherobius maculipennis y Cryptolaemus montrouzieri, que actúan en forma complementaria para controlar el chanchito blanco en distintos momentos del año. También disponen de Rhizobius para la escama blanca, Thripobius para el trips del palto, Hippodamia para áfidos, Chrysoperla para pulgones, trips y arañitas, además de Anaphes nitens para el control de gorgojo del eucaliptus.

A pesar de todos sus beneficios y de contar con herramientas efectivas, hoy el control biológico es un mercado de nicho, pero en Xilema aseguran que la tendencia de uso irá al alza debido a las crecientes exigencias de los países compradores de nuestra fruta para bajar el uso de agroquímicos. Al pertenecer a una compañía como Anasac, cuenta con el respaldo necesario como para invertir en la generación de nuevos productos, en I+D y participar en proyectos de investigación, con el fin de ofrecer las mejores soluciones en el mercado para una agricultura sustentable, en forma integrada con un amplio y variado espectro de alternativas.

TRIBAC BIO: UN BIOPESTICIDA DE ANASAC

Para Anasac es importante entregarle diversas herramientas complementarias al agricultor para que pueda aplicar el Manejo Integrado de Plagas. Una de ellas es la utilización de biopesticidas: productos de origen biológico, que logran controlar insectos, enfermedades o malezas y que, al ser naturales, son exentos de residuos y seguros para el medioambiente y los aplicadores.

logo-tribac-bio-alta

Anasac desarrolló Tribac Bio, un biopesticida que se puede complementar con aquellos de síntesis. Es un formulado orgánico a base de dos cepas de Trichoderma virens, una cepa de Trichoderma harzianum, dos cepas de Bacillus sp., y una de Bacillus subtillis, las cuales actúan a nivel radicular y foliar, predisponiendo a la planta a un mayor aprovechamiento de nutrientes, mejorando su rendimiento y sanidad. A su vez, incrementa la resistencia sistémica adquirida de las especies vegetales al estrés y otorga protección contra patógenos como Phythophtora sp., Pythium sp., Botrytis sp., Sclerotinia sp., Rhizoctonia sp., Cladosporium sp., Armilaria sp., Fusarium sp., Oidio., Pseudomonas sp., Xanthomonas sp. y Clavibacter sp.