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Hacia una agricultura 3.0

Hoy en día la agricultura es una industria 'cool' para aquellos que están desarrollando tecnologías innovadoras, ya sea en Silicon Valley, China, India, o Chile, porque la agricultura de hoy no se parece nada a la de hace cinco décadas. La de hoy es ‘ inteligente’ y necesita de soluciones inteligentes que, en muchos casos, son desarrolladas por pequeñas empresas que buscan un espacio en esta competitiva industria.

Por Rodrigo Pizarro Yáñez

Quizás no haya mejor lugar en el planeta para desarrollar tecnología vinculada al sector agrícola que Silicon Valley. Su cercanía a diferentes zonas productoras de California lo hace ser un sitio privilegiado para la puesta en marcha de nuevas startups ligadas a esta industria. Y claro, también lo es para las incubadoras y aceleradoras de empresas que están a la caza de una idea novedosa que pueda provocar un cambio en esta industria.

Emprendedores de Silicon Valley se están apoyando en la ciencia de datos y en todas aquellas tecnologías como son los sensores, drones, robótica y nanotecnología para ayudar a los agricultores a producir de una forma más eficiente. Quizás la mejor prueba de lo que se está tejiendo allí es el lanzamiento que hacía hace un tiempo del propio CEO de Google, Eric Schmidt, de Farm2050, una iniciativa que ofrecerá financiación y apoyo a startups que quieran involucrarse en la nueva revolución agrícola. “¿Cómo podemos usar la ciencia de datos, la robótica o la automatización para manejar un predio de forma más eficiente? Estamos buscando nuevas empresas que apliquen tecnología para provocar un impacto en el campo”, decía Schmidt sobre un proyecto en el que participan empresas como DuPont, Agco y EvoGene.

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La nueva agricultura interesa a grandes empresas como Google.

Basta hacer una rápida búsqueda en Google para darse cuenta que hay más de dos millones de hits relacionados con startups en el sector agrícola. Muchos ven una oportunidad en el campo para lograr una nueva revolución, sobre todo por el aumento de la población y una cada vez mayor demanda por alimentos sanos. Pero también hay otras razones: el cambio climático está incitando a hacer una agricultura más inteligente y precisa, hay una mayor necesidad de nuevas zonas arables, se precisa de más agua de calidad para riego y se deben reducir los costos productivos.

LA ‘NUEVA AGRICULTURA’ NECESITA ‘NUEVAS TECNOLOGÍAS’

La agricultura que hoy conocemos se parece poco o nada a la que realizaba hace 50 años. Desde hace poco más de una década que se viene adoptando el término ‘nueva agricultura’ con el que se identifican las industrias y sectores que hoy son el motor del nuevo crecimiento agrícola global. “Uno de estos nuevos epicentros es la agricultura de precisión, la tecnología de invernaderos y la industria del riego”, señala Marius Robles, CEO de Reimagine Food, una empresa que crea y atrae iniciativas para la industria agroalimentaria. Otros especialistas también señalan como componente de esta nueva agricultura a los fertilizantes de especialidad, los productos biológicos y el fertirriego.

Pero es la agricultura de precisión la que está demandando cada vez más softwares de administración de predios y de sistemas de riego o Big data que incluyan aspectos como suelo, agua y clima. Un desarrollo interesante es Blue River Technology, que usa la visión por computador para identificar malas hierbas en campos de cultivos orgánicos, para luego eliminarlas selectivamente usando un aceite orgánico, que va montado en la parte trasera de un tractor. La empresa se describe como una alternativa a los agroquímicos, que los productores orgánicos no pueden usar y que hoy gastan hasta US$1.000/ha para eliminar las malezas a mano.

Precision Hawk no es una startup más que usa un avión no tripulado para la captación de datos. La gracia de esta empresa es que esa información es muy alta resolución (hasta 8 mm por píxel), que son recopilados, por la que dicen sus promotores, es el avión no tripulado más fácil de usar, de bajo costo y confiable disponible hoy. Todos los datos se evalúan inmediatamente en el aire para evitar volver a volar. Una vez recogidos los datos, éstos se transfieren de forma inalámbrica a un software, que proporciona al usuario un mosaico visual al instante.

HAWK

La gracia de Precision Hawk es que esa información es muy alta resolución (hasta 8 mm por píxel).

No todas las empresas surgen teniendo grandes cuotas de mercado, sino que muchas de ellas deben enfocarse en negocios nicho. Eso es lo que ha hecho el estadounidense Jon Friedman, que luchaba por cultivar un huerto urbano en una azotea de Boston hasta que… ¡Eureka! Se dio cuenta de que podía convertir un container en una mini granja. Tras recaudar de diferentes inversores US$1,2 millones para construcción de granjas-container, éstas se están vendiendo a un promedio de dos por semana a un precio de US$80.000, principalmente a distribuidores, restaurantes, empresarios o escuelas. En cada módulo pueden crecer hasta 4.500 plantas al mes y en el interior se pueden controlar sofisticados sistemas hidropónicos y luces LED.

CONTAINER

Hoy es posible convertir un container en una granja.

TAMBIÉN EN EUROPA

En Italia, la Expo Milán 2015 recibirá –se supone- a millones de personas bajo el eslogan “Alimentar al planeta”. Bajo el alero de la Expo hay un concurso patrocinado por la ciudad de Milán y el Parco Tecnologico Padano de Lodi dedicado a aquellas ideas de negocio que tienen como objetivo cambiar la forma de hacer agricultura, involucrando los procesos de innovación y la reducción de residuos. Entre los más de 200 proyectos que se presentaron, hubo cinco empresas ganadoras, entre las que destaca Agricultura2,0, que tiene por objetivo aumentar la producción de alimentos mediante la acuaponia, a través de la creación de mini ecosistemas donde las plantas se suministran de agua proveniente de estanques con peces y energía solar.

Cuando la innovación y los datos se encuentran en la agricultura lo hacen para traer soluciones inteligentes. Ese es el caso de Airnov, una empresa de origen francés formada por un experto en computación, un ingeniero eléctrico y un agricultor, con la idea de desarrollar un sistema para controlar los campos usando las tecnologías de imagen avanzadas y la detección óptica montados en un avión no tripulado, capaz de ofrecer un estudio detallado de la situación metro cuadrado por metro cuadrado de terreno. Hoy tienen 3.000 clientes en Francia y otros tanto fuera, principalmente universidades y centros de investigación.

LAS PODEROSAS MULTINACIONALES TIENEN ALGO QUE DECIR

Sin embargo, todo esto no es sólo cosa de las startaups. La nueva agricultura también interesa a las grandes multinacionales, que hoy no sólo están enfocadas en sus catálogos tradicionales. La que lleva la delantera es Monsanto, que en el último tiempo ha liderado la compra de varias startups y tiene planes de seguir gastando dinero, al menos US$150 millones, para seguir adquiriendo empresas emergentes. Una de las últimas en formar parte de Monsanto fue Preceres LLC, una firma enfocada en el desarrollo de control biológico contra plagas y malezas.

Pero el verdadero golpe de Monsanto lo daba 2013 cuando adquiría la startup Climate Corporation por US$930 millones, intensificando así su expansión en el sector de la alta tecnología de datos, porque esta compañía, que nació de la mano de Siraj Khaliq y David Friedberg como un complejo sistema para el monitoreo detallado del clima, además de realizar predicciones y análisis, algo que venía a significar un nuevo seguro para los agricultores de todo el planeta porque, a diferencia de otras empresas del mismo tipo, en vez de proteger a los agricultores contra las pérdidas productivas, el productor recibe por anticipado un análisis detallado del pronóstico de cosecha que puede obtener en una año saludable. Y claro, también está disponible en una aplicación móvil para iOS y Android.

El alto precio involucrado en esta transacción demuestra la importancia de la aplicación de Big data en una industria como ésta. Expertos en el tema lo ven como una buena forma de Monsanto para mejorar su imagen y continuar su camino de diversificación, ahora con servicios de información. Y como pasa siempre con el mundo de los negocios, algunas startups recibirán apoyo financiero y sobrevirirán, otras no. Algunas serán absorbidas por grandes compañías, otras no. Lo que sí está claro es que todas están llamadas a cambiar la forma de hacer agricultura. Una agricultura 3.0 que cada vez está más cerca.

AGRONOMETRICS OFRECE DATOS ESTANDARIZADOS DE PRECIO Y VOLUMEN

A veces, procesar la información de diferentes mercados puede ser una tarea titánica para un analista de una exportadora de fruta fresca, especialmente cuando se tienen datos de diferentes fuentes, en diferentes formatos y en diferentes monedas. Eso con Agronometrics promete dejar de ser un contratiempo, porque esta startup chilena que ha recibido ayuda se Startup Chile y el gobierno de EE UU se encarga de recolectar información de distintas fuentes, para luego procesarla automáticamente, estandarizarla y ofrecerla de una forma fácil para que el analista de una exportadora pueda tomar una correcta decisión.

AGRONO

Agronometrics recolecta información de distintas fuentes que luego procesa y ofrece a los analistas de las agro exportadoras.

Actualmente cuentan con información de precios y volúmenes de veinte frutas frescas y quince mercados internacionales, incluida toda la información del USDA. Incluso tienen clientes que compran el servicio sólo por tener la información del USDA bajo este formato, que si bien tienen esa información de forma gratuita, ellos valoran mucho esta herramienta porque les facilita analizar toda la información.

El beneficio de una herramienta como ésta es el ahorro de tiempo que le significa a un profesional ligado a la exportación de fruta fresca. “La gracia es que ofrecemos una herramienta amigable y fácil de usar, porque hay muchas fuentes como el USDA, Odepa o Mercamadrid que proveen información, pero estandarizarla, independientemente de la moneda o el formato en que se trance, toma su tiempo”, indica Óscar Andrade, director comercial de Agronometrics, sobre una herramienta que permite la búsqueda por fruta y por país para luego hacer comparaciones de datos históricos actualizados automáticamente día a día.

Actualmente, cuentan con una cartera de 17 clientes, el 50% son clientes chilenos y el resto viene de países como EE UU, Canadá, México y Francia. Y el valor del servicio es de US$65 mensuales por cada fruta que se desea consultar. En el futuro apuntan a tener mayores fuentes de información cargadas al sistema. Y ya están trabajando para incluir información del mercado ruso y japonés.

BYNSE APUNTA A AMÉRICA LATINA EN 2016

“Medir es el primer paso para conocer. Cualquier medición aporta datos concretos para realizar el mejor manejo de un huerto agrícola”, así resume el CEO de Bynse, Gonzalo Martín, el objetivo de una startup española que nació en 2011 y que ha ido creciendo en el número de usuarios no sólo en España, sino también en Portugal y Marruecos. Y para 2016 esperan dar el salto a América Latina, desde donde han recibido pedidos de Chile, Perú, México, Colombia, Brasil, Bolivia y Argentina.

BYNSE DATOS

Bynse usa la Bid Data para la gestión de los campos.

Bynse nació como una solución para la gestión de los datos agrícolas, de todo lo que pasa en una finca con el objetivo de ayudar a una mejor toma de decisiones, ahorrar costes de producción, aumentar el rendimiento productivo y mejorar la calidad de los cultivos. Para conseguirlo, el trabajo se basa en sensorizar los huertos. Posteriormente se realiza un análisis de datos de estos sensores y de todas las tareas que se realizan en campo, ya sea del riego, de la aplicación de fertilizantes o del uso de maquinaria agrícola.

“Desarrollamos una solución que estuviese en la nube y que permitiese a cualquier gestor agrícola tener toda la información sobre las necesidades de su cultivo y casi al nivel de planta para que le ayudase a tomar mejores decisiones, por ejemplo, de cuándo y cuánto regar, en qué sector de la parcela o bien cuándo debe realizar el abonado, la poda o la recolección”, explica Martín.

Hoy trabajan con viñedo, olivar, frutales y hortícolas; además de una línea específica para el césped de campos de fútbol, donde han controlado el estado del césped del estadio Maracaná durante la pasada Copa del Mundo y de equipos de la Liga española como el FC Barcelona.

El número de sensores que se debe usar en una finca dependerá de las características del predio, del clima, del suelo, tipo de riego… “El límite de la sensorización no lo da la tecnología ni el coste de ésta, sino la capacidad de gestionar la finca”, recalca el CEO de Bynse. En un campo de 20 ha de olivos ubicado en una zona de regadío se necesitará un equipo de medición cada 4 ha. Sólo el valor de los sensores ronda entre 5.000 y 7.000 euros, a los que hay que sumar el coste del servicio de Agronometrics, que son 450 euros al año. “En el olivo hemos conseguido ahorros del 30% de agua, entonces es una inversión que se puede amortizar en una temporada”, subraya Martín.